⚠️ Antes de empezar — lee esto:

Practica siempre sentado o tumbado, en un lugar seguro. Nunca realices esta respiración dentro del agua, cerca del agua, en la ducha, conduciendo, de pie ni en ningún lugar donde un mareo o pérdida de conciencia pueda ser peligroso.

Si tienes antecedentes cardíacos, epilepsia, presión arterial alta, problemas respiratorios, embarazo, migrañas intensas, problemas vasculares u otra condición médica relevante, consulta con un profesional sanitario antes de practicar.

Llevo practicando el Método Wim Hof desde el año 2018.

Fíjate si ha llovido ya.

Esta página no nace para poner un vídeo más en internet, ni para que la respiración se convierta en otro ejercicio mecánico de esos que uno hace con prisa, como quien marca una casilla en una lista de hábitos.

La respiración, cuando se practica de verdad, no es solo aire entrando y saliendo.

Es cuerpo.
Es presencia.
Es escucha.
Es una manera de volver a ti cuando la mente se ha ido demasiado lejos.

Durante todos estos años, las respiraciones del Método Wim Hof me han acompañado en etapas muy distintas de mi vida. Las he hecho en momentos de fuerza, en momentos difíciles, en días de claridad y en días en los que la cabeza parecía una habitación con todas las ventanas abiertas y papeles volando.

Y por eso quiero compartir esta práctica en mi web.

No como instructor oficial.
No como médico.
No como representante de Wim Hof.
Sino como alguien que lleva años practicando, sintiendo, observando y aprendiendo de su propio cuerpo.

Una puerta sencilla para empezar

El vídeo que encontrarás aquí es una respiración lenta guiada por Wim Hof en español.

Para mí, esta es una buena forma de empezar. Es sencilla, es accesible y permite que la persona que se inicia no tenga que pensar demasiado en la técnica. Solo tiene que ponerse en un lugar seguro, darle al play, escuchar la voz, respirar y observar.

Al principio recomiendo seguir la guía tal como está. Sin inventar. Sin competir. Sin intentar hacer más de lo que toca. Sin querer llegar a estados especiales.

La práctica ya irá enseñando.

Con el tiempo, cada persona va aprendiendo a sentir su propio ritmo. Pero al principio conviene entrar con humildad. La respiración no es una carrera. No gana quien aguanta más. No gana quien hace más rondas. No gana quien siente más vibraciones.

Gana quien escucha.

Antes de empezar: seguridad y criterio

Practica tumbado o sentado, en un lugar seguro.

Yo recomiendo empezar tumbado. En mi experiencia, tumbado se suele soltar mejor el cuerpo y muchas veces se sostiene mejor la apnea espirada, esa retención que viene después de soltar el aire. Pero esto no es una regla absoluta. Cada uno debe aprender a escuchar su cuerpo.

Lo importante es esto:

Hazla en un espacio tranquilo, seguro, donde puedas parar si lo necesitas.

Si tienes problemas cardíacos, epilepsia, presión arterial alta, embarazo, migrañas intensas, problemas respiratorios, problemas vasculares o cualquier condición médica relevante, consulta antes con un profesional sanitario.

No se trata de tener miedo.
Se trata de tener criterio.

La práctica guiada

Respiración lenta guiada por Wim Hof en español. Practica tumbado o sentado, en un lugar seguro y sin forzar. Si estás empezando, túmbate, deja el móvil en modo no molestar y sigue la guía. No busques hacerlo perfecto. Respira. Observa. Vuelve.

Vídeo del canal oficial de Wim Hof. Los derechos pertenecen a Wim Hof e Innerfire BV. Ver en YouTube →

Cómo hacer la práctica

Ponte tumbado o sentado en un lugar seguro. Cierra los ojos si te apetece. Sigue la voz de Wim Hof. Respira de forma amplia, sin forzar.

Normalmente, en el Método Wim Hof se respira profundamente, muchas veces por la boca, aunque también puede hacerse por nariz o por boca y nariz según la persona y el momento.

Después de las respiraciones viene la retención tras soltar el aire. Ahí no tienes que luchar. No tienes que demostrar nada. Simplemente observa. Cuando el cuerpo pida volver a respirar, vuelves. Después llega la respiración de recuperación. Y luego otra ronda.

Si tienes que tragar saliva, tragas. Si tienes que toser, toses. Si necesitas moverte, te mueves. Si necesitas parar, paras.

No hay que convertir la respiración en una nueva forma de exigencia.

Lo que puedes sentir

Cada cuerpo responde de una manera.

Puedes sentir hormigueo. Puedes sentir calor. Puedes sentir vibraciones. Puedes sentir electricidad. Puedes sentir sueño. Puedes sentir emociones. Puedes sentir que la mente se calma. O puedes sentir que la mente no para.

Todo eso puede pasar.

A mí, muchas veces, estas respiraciones me han llevado a estados profundos de gratitud. Me han llegado lágrimas. Lágrimas de alegría, de felicidad, de amor hacia el cuerpo y hacia la vida. No lágrimas de tristeza. Lágrimas de esas que no vienen de pensar algo, sino de sentirlo entero.

Y también he tenido prácticas normales, sin nada espectacular. Eso también está bien.

No hay que perseguir la experiencia. La respiración no es un espectáculo. Es una puerta.

La música también abre el cuerpo

Mi padre, que en paz descanse, decía que la música exalta el alma. Y tenía razón.

Hay canciones que te llevan hacia dentro. Al principio parece que estás escuchando música, pero después algo cambia: ya no estás solo escuchando, estás entrando en tu fisiología. La respiración se vuelve más profunda. El cuerpo responde. La emoción aparece. La gratitud se abre.

En mi camino he unido varias cosas: las respiraciones del Método Wim Hof, la coherencia cardíaca inspirada en HeartMath, la música, la gratitud y la meditación.

No son lo mismo. No hay que mezclarlo todo sin criterio. Pero sí he comprobado, en mi experiencia personal, que cuando respiras con presencia y además conectas con emociones elevadas —como gratitud, amor, aprecio o compasión— la práctica puede abrir estados internos muy potentes.

Al principio, si vas a hacer este vídeo, te recomiendo seguirlo tal como está. Luego, con el tiempo, cada persona puede explorar.

Hay días en los que puedes practicar solo con la voz. Hay días en los que puedes usar música. Hay días en los que simplemente necesitas silencio. La música puede ayudar, pero no debe sustituir la escucha del cuerpo.

Mi manera de practicar con los años

App oficial del Método Wim Hof

Yo utilizo la app oficial del Método Wim Hof. La tengo descargada y pagada. No tengo ninguna relación comercial con Wim Hof, no gano nada recomendándola y no me viene ni me va que alguien la use o no. Simplemente cuento lo que yo hago.

A mí la app me resulta útil porque permite practicar con estructura. Puedes ajustar rondas, ritmos y sonidos. Yo, por ejemplo, muchas veces quito la música y dejo solo la voz y las respiraciones. Otras veces uso música aparte. Depende del día, del cuerpo y del momento.

Más información sobre la app oficial →

Con los años he ido encontrando mis propios ritmos. A veces respiro más lento. A veces más profundo. A veces inspiro por boca. A veces por nariz. A veces por boca y nariz a la vez. A veces hago más rondas. A veces menos.

Pero esto no lo cuento para que nadie me copie. Lo cuento porque, después de practicar durante años, vas aprendiendo a escuchar el cuerpo. Al principio necesitas una guía. Después, si eres constante, el cuerpo empieza a enseñarte.

Como se dice en España: cada maestrillo tiene su librillo. Pero primero hay que aprender con respeto. Después aparece el criterio.

La mente también se va

Durante la práctica, la mente puede irse a cualquier sitio. A cosas que tienes que hacer. A recuerdos. A preocupaciones. A una conversación pendiente. A una idea que aparece de repente.

No pasa nada. La mente hace eso.

La práctica no consiste en no pensar. Consiste en darte cuenta de que te has ido y volver. Vuelves a la respiración. Vuelves al cuerpo. Vuelves a la sensación. Vuelves al presente.

Y si te duermes, te duermes. A veces el cuerpo necesita descansar más que hacer una práctica perfecta.

No lo conviertas en ego

Una de las trampas de cualquier práctica es convertirla en competición. Cuántas rondas hago. Cuánto aguanto. Qué sensaciones tengo. Cuánto tiempo retengo. Si vibro más o menos. Si llego más lejos que otro.

Para mí, esto no va por ahí.

He llegado a hacer muchas rondas, sí. Pero no porque más sea siempre mejor. Lo importante no es el número. Lo importante es desde dónde practicas.

Puedes hacer tres rondas con presencia y que te sirvan más que doce rondas hechas desde el ego. Puedes hacer una práctica suave y que sea exactamente lo que necesitabas. Puedes parar y que ese parar sea el verdadero acto de inteligencia.

La respiración debe ayudarte a volver al cuerpo, no a huir de él.

Una respiración de amor hacia el cuerpo

Para mí, estas respiraciones son una forma de amor hacia el cuerpo.

No porque siempre sean cómodas. No porque siempre produzcan algo especial. No porque siempre salgan igual. Sino porque te obligan a volver.

Volver a respirar. Volver a sentir. Volver a escuchar. Volver a estar.

Vivimos demasiado en la cabeza. Pensamos, analizamos, anticipamos, recordamos, juzgamos, planeamos. Y a veces el cuerpo queda abajo, esperando a que volvamos a casa.

Respirar es una manera de volver.

Después de practicar

Cuando termines, no salgas corriendo. Quédate unos segundos. Observa el cuerpo. Nota cómo respiras. Nota si hay calma, emoción, calor, sueño, claridad o simplemente silencio.

No interpretes demasiado. No hace falta convertir cada práctica en una teoría. A veces basta con sentir.

Después, si te apetece, puedes escribir una frase:

Con el tiempo, estas pequeñas observaciones te ayudan a conocerte.

Mi camino completo con el Método Wim Hof

He preparado una página con mi historia completa con el Método Wim Hof desde 2018: la respiración, el frío, los ríos, HeartMath, la música, la gratitud, Huesca, Uri y lo que esta práctica ha movido en mi vida. No es un resumen. Es el camino entero.

Leer mi camino completo con Wim Hof Ver mis libros

Próximamente: otras respiraciones

Esta sección de Respiraciones irá creciendo.

Quiero compartir distintas formas de respirar y volver al cuerpo. No solo Wim Hof. Más adelante hablaremos de coherencia cardíaca, HeartMath, respiración desde el corazón, gratitud, emociones elevadas, respiraciones suaves para regular el sistema nervioso y prácticas sencillas para dormir, calmarse o volver a uno mismo.

No se trata de acumular técnicas. Se trata de tener herramientas. Y, sobre todo, de aprender a usarlas con criterio.

Nota de seguridad

Este contenido es divulgativo y personal. No soy médico ni instructor oficial del Método Wim Hof. Las respiraciones intensas pueden provocar mareo, hormigueo o, en casos raros, pérdida de conciencia. Practica siempre sentado o tumbado, en un espacio seguro. Nunca practiques dentro del agua, cerca del agua, en la ducha, conduciendo, de pie ni en ningún lugar donde un mareo pueda causar daño.

Si tienes antecedentes cardíacos, epilepsia, presión arterial alta, problemas respiratorios, embarazo, migrañas intensas, problemas vasculares u otra condición médica relevante, consulta con un profesional sanitario antes de practicar.

Respirar sí. Inconsciencia no. Criterio siempre.

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Fuentes y recursos oficiales

  1. Wim Hof Method — Breathing Exercises: wimhofmethod.com/breathing-exercises
  2. Wim Hof Method — Science: wimhofmethod.com/science
  3. Canal oficial YouTube Wim Hof (@wimhof1): youtube.com/@wimhof1
  4. Aitor Bidásolo — Mi camino con el Método Wim Hof: /reflexiones/metodo-wim-hof-respiracion-frio-volver-al-cuerpo/

Esta página no constituye orientación médica, terapéutica ni psicológica. Aitor Bidásolo no es instructor certificado del Método Wim Hof ni tiene relación con Innerfire BV ni con Wim Hof personalmente. El vídeo embebido pertenece al canal oficial de Wim Hof en YouTube.